Civitareale es una de las voces más puras y esenciales de la poesía italiana contemporánea, una voz que continúa, renovándola, la ya larga tradición que partiendo de Petrarca, pasa por la insuficientemente leída lírica del épico Tasso y, tras impregnarse de esencias leopardianas, desarrolla –porque las siente y entiende en profundidad y originalidad de visión y ejecución– las mejores propuestas del hermetismo montaliano”. Las palabras del poeta español Ángel Crespo a cerca de su poemario Alegorías de la memoria (1988) valen para mi propia selección y traducción del poemario entregado por su autor poco después, que publiqué en un plegable de Amatori (New Orleans 1990) y ahora recojo en la primera parte de El humo de los años.
La segunda parte, “Cartografías de un visionario” abre con varios poemas de un libro subsiguiente y culmina con una docena de poemas inéditos recientes que desarrollan la propuesta del poeta hasta conquistar su máxima transparencia. Porque el ser humano va transformándose con los años: pulveriza locos pensamientos al influjo de “una suave mano / en un rincón de cielo”. Y es que también la poesía es una estación del alma: ”la estación de las palabras” seducidas por el azul, desde la que el ser humano expía lo vivido y, en ocasiones privilegiadas, forja una nueva vida. Traduzco lo que afirma el poeta: "El sol naciente vuelca / oro en el mar para que hasta / el pescador más pobre / pueda remar con remo de oro". JUANA ROSA PITA